El movimiento telúrico del mediodía del martes 19 de mayo generó evacuaciones masivas, daños en universidades y colegios, y abrió un debate urgente sobre la preparación de la infraestructura ante emergencias sísmicas.
A las 12:57 del martes 19 de mayo, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) registró un sismo de magnitud 6,1 con epicentro en el distrito de Ocucaje, a 41 kilómetros al sur de la ciudad de Ica y a 81 kilómetros de profundidad. La intensidad alcanzó grado VI en la escala de Mercalli en la zona epicentral y el movimiento se percibió en Lima, Huancavelica, Arequipa y Cañete.
El balance preliminar fue de 27 heridos, 30 viviendas dañadas y afectaciones graves en infraestructura educativa: en la Universidad San Luis Gonzaga y en las sedes de la UTP y San Juan Bautista se reportaron grietas profundas, desprendimiento de techos y escombros. Doce nichos del cementerio antiguo de Saraja colapsaron, quedando restos humanos expuestos. También hubo deslizamientos en dunas de la Huacachina y bloqueos viales en Huancavelica.
La Marina descartó riesgo de tsunami. El jefe del IGP, Hernando Tavera, explicó que el sismo se originó a una profundidad de 81 kilómetros, lo que provocó que las ondas impactaran de forma vertical generando una percepción muy fuerte del movimiento. Las réplicas continuaron en los días siguientes, la más notable de magnitud 4,1 pocas horas después del sismo principal.






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