El candidato presidencial peruano quedó nuevamente en el centro del debate tras conocerse propuestas y definiciones de política exterior que apuntan a un distanciamiento de Estados Unidos y a un acercamiento con gobiernos como los de Cuba y Venezuela.
Roberto Sánchez volvió a quedar en el centro del debate político tras conocerse propuestas y definiciones de política exterior de Juntos por el Perú que plantean un distanciamiento estratégico de Estados Unidos y un mayor acercamiento hacia gobiernos como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Diversos analistas advirtieron que esta orientación implicaría un giro significativo en la política internacional peruana y podría alterar las relaciones comerciales, diplomáticas y económicas que Perú mantiene históricamente con Washington y otros países occidentales.
Las críticas crecieron luego de que se difundieran fragmentos del plan de gobierno del partido de Sánchez, donde se plantea una postura crítica frente a la influencia política y económica de Estados Unidos en América Latina. El documento también propone fortalecer vínculos con bloques como los BRICS y consolidar alianzas con gobiernos latinoamericanos alineados con posiciones antiestadounidenses. Ex cancilleres y especialistas en relaciones internacionales señalaron que este tipo de planteamientos podría generar incertidumbre en materia de inversiones y comercio exterior.
Otro de los puntos que alimentó la controversia es la cercanía política e ideológica de Sánchez con figuras y procesos asociados al llamado “socialismo del siglo XXI”. En los últimos años, el dirigente expresó afinidad con gobiernos y movimientos de izquierda regional, incluyendo manifestaciones públicas de respaldo al chavismo y a Evo Morales. Para sus críticos, estas posiciones reflejan un intento de acercar a Perú a modelos políticos cuestionados por denuncias de autoritarismo, crisis económicas y vulneraciones a los derechos humanos.
Desde el entorno de Roberto Sánchez rechazan las acusaciones y sostienen que sus propuestas buscan construir una política exterior “soberana e independiente”, enfocada en fortalecer la integración latinoamericana y reducir la dependencia de potencias extranjeras. El candidato asegura que existe una campaña destinada a generar temor alrededor de su proyecto político. Sin embargo, el debate sobre el posible realineamiento internacional de Perú ya se instaló como uno de los temas más sensibles de la campaña presidencial rumbo a 2026.






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