El plan de gobierno del candidato presidencial plantea un giro en la política exterior: acercar al país a otros gobiernos latinoamericanos y tomar distancia de Estados Unidos. Exministros y especialistas advierten que esta estrategia podría tensar los vínculos con Occidente y encender alertas sobre el rumbo internacional.
El plan internacional de Roberto Sánchez ha comenzado a generar preocupación en distintos sectores políticos y diplomáticos del país. A pocas semanas de la segunda vuelta, diversas voces cuestionan las propuestas de política exterior impulsadas por el candidato de Juntos por el Perú, al considerar que plantean un cambio drástico en la relación histórica del Perú con Estados Unidos y otras potencias occidentales.
El documento de gobierno del partido propone fortalecer vínculos con países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, además de impulsar una mayor cercanía con el bloque BRICS, integrado por economías como China y Rusia. También plantea reducir la dependencia del dólar y cuestiona la influencia de Estados Unidos en América Latina.
Estas propuestas fueron criticadas por excancilleres y especialistas en relaciones internacionales, quienes advirtieron que un giro de este tipo podría afectar el comercio exterior y generar tensiones diplomáticas con uno de los principales socios económicos del Perú. Recordaron además que el país mantiene acuerdos estratégicos y tratados comerciales clave con Estados Unidos.
Las alertas también apuntan al impacto que podría tener esta postura en la confianza de inversionistas internacionales. Analistas consideran que un acercamiento a modelos políticos cuestionados por denuncias sobre derechos humanos y debilitamiento institucional podría afectar la imagen del Perú en el escenario internacional.






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