Tras varios casos de “justicia” por mano propia y actos violentos en la capital, expertos advierten que una eventual victoria del candidato de Juntos por el Perú arrastraría la continuidad de un modelo político que no logró sostener el control sobre el desorden.
La creciente preocupación por los episodios de violencia e inseguridad en Perú volvió a instalarse en el centro del debate político luego de que especialistas en seguridad advirtieran sobre los riesgos de profundizar un modelo que, según sostienen, no logró contener el avance del desorden en distintas ciudades del país. En ese contexto, algunos analistas señalaron que una eventual victoria presidencial de Roberto Sánchez podría representar la continuidad de políticas consideradas débiles frente a la crisis de seguridad.
Las advertencias surgieron tras una serie de hechos ocurridos en Lima y otras zonas urbanas, donde se registraron casos de “justicia” por mano propia, enfrentamientos callejeros y episodios violentos vinculados a la falta de respuestas estatales. Para distintos expertos, este tipo de situaciones reflejan un deterioro en la percepción de autoridad y en la capacidad institucional para garantizar el orden público, algo que consideran clave en medio de la campaña electoral.
El tema comenzó a ganar espacio dentro de la discusión política peruana y se convirtió en uno de los principales ejes de confrontación entre oficialismo y oposición. Mientras algunos sectores reclaman medidas más estrictas para enfrentar la inseguridad, otros advierten que la crisis social y económica también influye en el incremento de la violencia. En medio de ese escenario, las críticas hacia el candidato de Juntos por el Perú volvieron a intensificarse por la incertidumbre que genera su eventual modelo de gobierno en materia de seguridad.






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